miércoles, 16 de septiembre de 2015

Magic Words - Capítulo 2: Punto de inflexión

... Cuando le vio ... Lo primero en que se fijó fue en sus ojos. Aún en la espesa oscuridad de la habitación, podía verlos. Sin siquiera usar su visión como dragón.. Literalmente relucían, más que las esmeraldas de sus adornos, con quienes compartía color.. Pero no brillo. No podía verlas en la oscuridad, eran simples contornos oscuros.. Sin embargo, esos ojos que la observaban entre molestos y curiosos.. No se apagaban. Nunca lo hicieron y nunca lo harán.

— ¿Se puede saber por qué me has mordido?

El joven, que parecía ser algo mayor que ella, y sustancialmente más alto, se llevó la mano a los labios, entonces pudo ver una fina línea oscura deslizándose por el dorso de la mano. Sangre.. Es verdad.. Le había mordido, y además con saña.. Es posible que hubiese descargado contra él la rabia acumulada por aquellos que se ocupaban de ella..

— P-perdona.. Me has asustado ¡no se puede tratar así a.. !

Antes de terminar la frase, el dedo índice derecho de aquel chico desconocido se apoyó en sus labios. Otra vez el repiqueteo de las armaduras, el tintineo de las espadas al correr.. Posteriormente acalladas por un trueno que parecía amenazar la integridad del cielo, al parecer, esa tarde no solo iba a llover.

Ella no pudo evitarlo.. Tenía miedo. Siempre había temido las tormentas.. El ruido atronador, la lluvia incesante, viento que aullaba como una manada de lobos hambrientos.. Pero era un dragón, o eso la decían. No debía temer algo así, tenía que ser fuerte. Solo era ruido, agua y aire.

... Pero esta vez fue diferente. Hoy.. Tenía a alguien, aunque no le conocía, que parecía no tenerle miedo alguno, que incluso, la había ayudado. Esta vez, cuando el cielo bramó, se asustó, escondió el rostro en el hombro del contrario y se sujetó a su brazo, para sorpresa del chico.

Éste no parecía tener claro qué hacer, tampoco estaba habituado a tener a alguien.. Tanto tiempo viviendo solo tenía sus consecuencias. Lentamente alzó el brazo contrario y le acarició torpemente la cabeza, estaba nervioso, y ni siquiera sabía por qué. Solo era una niña asustada por una tonta tormenta.. Una niña que por cierto, era perseguida por los guardianes de Freylea.. Iba demasiado arreglada para ser una vagabunda, y no tenía pinta de ser una niña especialmente problemática.. ¿Qué tendría para ser buscada con tanto ahínco?

Kysara permaneció unos minutos así... Ninguno se atrevía a hacer nada, de poder, ni siquiera respirarían, y mucho menos se atrevieron a hablar. Lentamente, ella fue alzando el rostro y apartándolo del cuerpo ajeno. Le hubiera gustado seguir así... Un ratito, un poco más. Nunca hubiera creído que el contacto con otra persona podía llegar a ser tan... Cálido, tan agradable.

Ambos suspiraron, se miraron a los ojos, y en un súbito arranque de vergüenza apartaron la mirada, cada uno a un punto alejado del otro.

— Aún no me has explicado por qué me mordiste.

Dijo por fin, rompiendo ese tenso silencio, mientras abría y cerraba una mano entumecida y levemente hinchada por el traumatismo... Porque un mordisco de ese calibre no se quedaba únicamente en marcas de dientes. El moratón y el dolor de los siguientes días no se lo quitaría nadie.

— ¡Me asustaste! Agarraste a Kysara de repente y la arrastraste sin más.. Pero Kysara lo siente, estaba... Enfadada.

Se disculpó agachando la cabeza, frotando frenéticamente el mitón que cubría su mano derecha, suspirando pesadamente, aunque el chico no se dio cuenta de ese pequeño detalle.

El joven sin nombre la observó de arriba a abajo, le parecía... Una niña curiosa. Quizá ella no lo supiera, pero esos ojos azules eran hipnóticos.. Podría ser..

Sacudió varias veces la cabeza, para así despejarse y no pensar en esas cosas.. Tenía claras sus prioridades, y ella no figuraba en su lista.

— Hah.. No importa, Kysara.. Te llamas así ¿no? ¿Por qué te perseguían? No tienes pinta de delincuente, demasiado ingenua.. Ni vagabunda, vas demasiado bien vestida..

Preguntó levantándose para encender una pequeña lámpara. La tenue luz de ésta iluminó una estancia limpia, casi vacía, era la simpleza hecha realidad... Pero era extrañamente... Acogedora. Confortable. Daba la sensación de que estaba la mayor parte del tiempo a oscuras. Después de iluminar la estancia, se acercó a un pequeño armario y extrajo un trozo de tela, que no dudó en romper convenientemente para luego cubrirse burdamente la herida.

— ¿I-ingenua..? Bueno.. No quería estar en el palacio.. Pero eso no lo entienden. Nunca me dejan salir..

Murmuró algo avergonzada, frotándose el hombro, sintiéndose enormemente culpable por haber sido tan agresiva con él. El chico, por su parte, acababa de llevarse una sorpresa importante.. ¿Vivía en el palacio? Que él supiera.. Theon no tenía hijas, y no había llegado ninguna diligencia.. Podía ser una cortesana, pero le parecía demasiado joven, y ni siquiera las favoritas podían permitirse esas ropas.. ¿Quién era ella..?

Tan absorto estaba en sus pensamientos, que ni siquiera se dio cuenta de que se había quedado inmóvil y en silencio.. No se enteró ni de que la misteriosa chica le había preguntado su nombre. Hizo falta que le preguntara al menos tres veces.

— Yo... Bueno. Supongo que no importa que te lo diga, me hago llamar... Tênsa.

El joven sonrió y realizó una profunda y teatral reverencia. Y ella... Ella por primera vez en mucho tiempo volvió a reír. Ambos rieron.. Ese... Ese fue el principio de una gran amistad..

El principio de algo grande.

martes, 15 de septiembre de 2015

Magic Words - Capítulo 1: Freylea, un mundo de leyenda

¿Cuando empieza esto? Pues.. Lo cierto es que no está claro, pues fue hace tanto tiempo que ya casi no se tiene recuerdo de ello. Pero si se sabe la historia, quien sabe por qué.

Todo empezó hace mucho, mucho tiempo, en un reino conocido como Freylea. Se podría decir, que era el reino de la biodiversidad, pues allí era donde podíais encontrar todo tipo de seres, razas, mestizos. Incluso de los que eran ajenos a este reino.. Sin embargo, eran los dragones los seres legendarios por excelencia, eran respetados y en algunas y mas radicales ocasiones, adorados. Todo se debía a una vieja leyenda, la cual contaba que en un futuro, sería un dragón quien salvaría al mundo de un fin inminente. Este sería Hiryuu, el Dragón Rojo, también conocido como... El Dragón del Génesis. Esto había sido un vaticinio de los Antiguos, seres que llevaban viviendo en el mundo antes de que este se dividiera en reinos. Por ello nadie ponía en duda esa creencia.. ¿Quien sabría mejor del futuro que alguien que había vivido toda la Historia?

Dicha leyenda se cumplió el día en un particular huevo fue puesto ante el rey Theon II. Nadie fue capaz de negar lo que había ante ellos, un auténtico huevo de dragón. Pero.. La gran incógnita era ¿por qué estaba allí? Los dragones nunca abandonaban sus crías, eran progenitores realmente fantásticos. Grandes educadores y fieros defensores de sus crías, y además grandes madres adoptivas.. Nunca habrían dejado a uno de los suyos allí. 

El desconcierto en palacio era rotundo, todo estaba manga por hombro. ¿Qué debían hacer? ¿Llevarlo al Atalaya o cuidarlo? Ambas eran opciones peligrosas.. El Atalaya era un lugar casi impracticable para cualquier raza, y estar al cargo de un dragón.. Con decir eso bastaba. 

La decisión fue unánime. Deberían llevar tan extraña noticia a los Antiguos, su respuesta sería la más acertada fuera cual fuera. Pero antes de que una partida pudiera internarse en el Bosque de los Susurros, en cuyo interior estaba el hogar de los Antiguos, ellos ya estaban allí.

Una comitiva de seres de aspecto vegetal irrumpió silenciosamente en la sala del Trono, donde asesores, consejeros, cortesanos y cortesanas, y el mismo rey Theon II se reunían alrededor del misterioso huevo.

La sorpresa fue mayúscula, pero nadie se atrevió a decir nada. Aquellos extraños y longevos seres se habían retirado hace mucho tiempo hacia la profundidad del bosque.. Rara vez salían. Tenía que deberse a algo realmente importante.

Y esta situación... No era menos. Tras unos tensos minutos se pronunciaron, y para anunciar el inminente nacimiento de Hiryuu, el Dragón Rojo. 

La noticia dejó al palacio conmocionado, aún más si cabía. La tensión durante los dos días siguientes podía cortarse con un cuchillo... No solo debían ocuparse de un dragón, sino que además, este era el vaticinado por una vieja leyenda. Tenían miedo, eso era obvio. 

El huevo era celosamente custodiado, el esfuerzo para mantener su temperatura era sobre humano.. Pero tras dos días, obtuvieron su recompensa. A media mañana, la gruesa y escamosa cáscara empezó a agrietarse. No tardaron en dar la voz de alarma, y pronto todo el palacio se había reunido en torno a él.
Primero cayó un trocito, luego otro más.. Una mano humana apareció por uno de los huecos, y de una pequeña patada la niña que yacía en su interior se liberó de su prisión. Lo primero que hizo fue bostezar y estirarse lenta y parsimoniosamente.
Si. Del interior de un huevo de dragón había surgido una niña. No un bebé. Una niña. ¿Qué edad tendría? Parecía que.. Seis años, de cabello rubio intenso en las raíces, y rojo sangre en las puntas. Sus ojos azules.. Había algo. Esas pupilas verticales tenían algo.. Diferente.

Esta se parecía desconcertada, somnolienta.. No. Definitivamente no parecía un dragón. Alguien hizo acopio de valor y decidió recogerla. Su mero contacto quemaba, pero se las ingeniaron para poder llevársela. 

La habían visto nacer de un huevo de dragón.. ¡Pero era imposible! Lo que había ante ellos no tenía escamas, ni alas, ni se parecía a nada que hubieran visto con anterioridad... Pero a base de repetirlo, de esforzarse en comprender, todos admitieron a esa niña como Hiryuu, el Dragón Rojo del Génesis.

... ¿Y ahora qué? ¿Cómo debían actuar? Esperar a que todo ocurriera, sería demasiado despreocupado, pero potenciar sus habilidades podía ser una temeridad. Sin padres que le impusieran autoridad.. Todo podía volverse un caos. 

Y no sólo se enfrentaban a un dragón. También a una niña. Y todos sabían como eran los niños, impulsivos, revoltosos, curiosos y... Y sobretodo daban mucho trabajo.  

Dudaron en enviarla con los Antiguos... Pero eso implicaría alejarla de la corte y vigilancia. Y Theon.. Theon no quería perderla de vista, y más tras la sentencia de que ella sería la heredera del reino. Ella era ahora la princesa, la Princesa Dragón, por encima de cualquier vínculo de sangre por muy cercanos que fuesen.. 

La decisión se tomó rápidamente, aunque con muchas oposiciones.. Asignarían un grupo que se encargaría de su cuidado, educación y vigilancia. Entre matronas, profesores, educadores y guardianes trataban de ocuparse de ella de la mejor manera posible.. Pero la pequeña dragón, bautizada como Kysara, nunca se sintió cómoda.. El miedo nunca desapareció de sus corazones, y pese a los intentos, jamás se sintió querida.. Y jamás los aceptó. Nunca le dieron motivos para ello. La distancia que imponían entre ellos y la niña afectaba gravemente a su comportamiento. Su carácter manso y generalmente apacible tanto con ellos como con otras personas comenzó a cambiar... Se tornó mas agresiva, eran frecuentes los mordiscos y las rabietas, se rehusaba a seguir sus deberes, y las patrullas buscándola por la ciudad anexa al palacio se volvieron algo rutinario.. Simplemente no soportaba vivir allí sin nadie a quien llamar amigo, alguien a quien apreciar..
Hasta que un día le conoció.

Fue uno cualquiera, no había realmente nada que destacar... El cielo estaba encapotado, apenas un tenue resplandor permitía localizar al sol tras la capa de nubes. Una vez más, después de saltar las murallas y dar esquinazo a sus habituales perseguidores, vagaba malhumorada por unas calles vacías ante el aviso de lluvia. Hacía tiempo que no se sentía feliz, ni todos los juguetes o joyas del mundo le sacaban una sonrisa.. Porque ella no quería nada de eso.. Solo quería un amigo. Uno solo. Era lo único que pedía..
Sonidos de armaduras la alertaron de que los soldados venían por ella, y no dudó en dar marcha atrás y correr. Correr cuanto podía, no quería que la vieran.. Pero el grito de alarma de confirmó que había sido demasiado lenta.
Les escuchaba llamarla y correr tras ella.. Hasta le pareció escuchar el ruido de una espada siendo desenvainada.. Cuando estaba segura de que iba a ser alcanzada una vez más, algo o alguien la empujó a una casa justo cuando doblaba una esquina.
Una mano le cubría los ojos, otra los labios, seguramente para evitar que gritase.. Y casi por acto reflejo, clavó los colmillos en esa mano que la amordazaba. Quien fuese no gritó, solo esperó.. Esperó a dejar de oír el tintineo de las armaduras y entonces la soltó, resollando por el dolor de un mordisco tan fuerte como gratuito.

Cuando Kysara le vio..

miércoles, 25 de marzo de 2015

Precuela: DAEVA

Lo que os traigo ahora es solo un fragmento del primer capítulo de una historia en la que llevo mi tiempo trabajando, aún le falta mucho y además, últimamente los estudios me roban más tiempo del que querría, amén de que tengo más historias en mente y en formación... La siguiente tendrá mapa propio e incluso pequeños esbozos de los personajes.

¡Espero que os guste!


Los truenos resonaban como tambores de guerra que amenazaban con partir aquel cielo plomizo en dos, aquel cielo que lloraba como nunca lo había hecho, que descargaba su inmensa tristeza sobre una tierra que, incapaz de competir contra él, se ahogaba y encharcaba.
A su vez, una criatura bramaba junto a él, llorando en mucha mayor medida, pero con una tristeza que hacía enmudecer a la del cielo llorón. Asustado, un bebé de apenas pocas horas de vida lloraba en brazos de una madre que apenas tenía fuerzas para sostenerlo en sus temblorosos brazos. La vida se escapaba entre los labios de la mujer sin que ella pudiera remediarlo, pero con palabras suaves, aún trataba de calmar a su pequeño retoño. Cada palabra por pequeña que fuera se llevaba consigo un pedazo de ese alma que era tan reclamada por los dioses. ¿Por qué se habían empeñado en alejarla de su hija? ¿Por qué su alma y no cualquier otra? ¿Qué clase de suerte era la suya, condenada a alumbrar vida y seguidamente morir?
Pero a pesar de la situación de incertidumbre acerca de la voluntad de los dioses, les rogó por lo que ellos masmás quisieran en este y otros mundos, que a cambio de su alma salvaran a la de su pequeña. Sería demasiado cruel arrebatarle la vida a una criatura que ni siquiera tenía nombre aún.  Su último aliento fue un sencillo “te quiero” para su histérica pequeña, después, cerró los ojos y no volvió a despertar.
Como ya dije, es muy poco lo que os presento, pero según coja confianza con la manera en la que está escrito y la línea que sigue,os traeré el capítulo entero. Ah, y volveré con Colosus, prometido. ¡Saludos!

viernes, 9 de enero de 2015

Colosus - Cap. 1 : El viaje

Corría el año 4055 después de la Gran Era, la cual, para quien no lo sepa, comenzó con el auge de los viajes interespaciales.. Como bien imagináis, eso supuso uno de los mayores hitos de la historia de la humanidad ¡una auténtica revolución! Teníamos la posibilidad de viajar por otros mundos con la misma facilidad con la que una iba a comprar el pan, así de fácil. Encontraron numerosos planetas habitables, algunos con las mismas condiciones que la Madre (así llamamos ahora a la Tierra), y otros totalmente diferentes, pero igualmente podían albergar vida.
Sin embargo.. Hasta ahora no hemos encontrado a "nadie".. Como decía, el hecho de hacer tales descubrimientos provocó la expansión de la raza humana, miles de personas abandonaron a la Madre y se instalaron en pequeñas colonias de diversos y variopintos sistemas solares..

Regresando al tema inicial, corría el año 4055 de la Gran Era. La Colosus, una nave de investigación del tamaño del  palacio de Buckingham se disponía a despegar desde la inmensidad del desierto de Arizona con rumbo a un planetoide situado en el sistema solar AK-54785 o también llamado más vulgarmente "Sistema Eris". No estaba especialmente lejos, pero la dificultad para acceder a él era mayor que cualquier otra. El motivo no era más que un gran cinturón de asteroides que rodeaban el sistema de una manera que casi parecía premeditada. Normalmente, una misión así habría supuesto demasiado peligro como para llevarse acabo y hubiera muerto antes de nacer... Pero ese planetoide sin nombre aún resultaba especialmente interesante, ya que los escáneres de la Madre habían detectado en primer lugar, una alta cantidad de materiales tremendamente útiles cuyos nombres no me pararé a mencionar, y segundo debido a las condiciones en las que estaba.. Era posible que ya albergara vida.

Obviamente, esta era una misión altamente secreta. Y resulta obvio por qué. Y ahora todos os pregutareis lo mismo: Si es secreta ¿cómo sabes tú esto? 
Os responderé. Estáis leyendo la memoria de viaje de la Segunda de Mando de la nave Colosus, Dinae Varkala. Y encima, no os lo estoy contando todo ya que hasta a nosotros nos ocultan información.. Aunque esto último es una suposición, no estoy acusando al Consejo de mantenernos desinformados pero.. No sé. Hay cosas que no cuadran.
La nave despegó a las doce y cuarto del día siete de junio del mencionado año, sin problemas, sin percances. Los motores funcionaron, las placa antiradiación estaban fijas al casco. Los láseres de defensa funcionaban a la perfección.. Nada fuera de su sitio. Y así debería ser durante los dos meses que durara el viaje en aquella enorme nave. 

La tripulación que alcanzaba la cifra de las 300 personas estaba comprendida desde mecánicos hasta biólogos. También había geólogos, químicos, físicos nucleares, médicos e informáticos.. Amén de pilotos, personal de seguridad y cuerpos especiales formados para la defensa de la Madre fuera de sus fronteras.. Muchos sentían ansiedad ya que jamás habían puesto un pie en lo Oscuro (parte del Espacio que no es visible con telescopios convencionales), temían todo cuanto pudiera haber, temían no ver más a sus familias, temían cualquier ligero temblor de la astronave, cualquier cosa.. Pero al primer mes, los ánimos fueron calmándose. Las risas ya tenían cabida entre los asépticos pasillos de la nave. Los lugares de descanso ya no parecían tan sombríos, los empleados jugaban a las cartas en aquel único espacio con gravedad, reían, comían, a veces bebían, cantaban y reían.

Pero días antes de que tocaran suelo se enfrentaban a la mayor de sus amenazas (al menos por el momento). El cinturón de asteroides. Un campo de minas de variados tamaños. Grandes o pequeñas formaciones rocosas, heladas en su mayoría, que se movían a una velocidad considerable aunque diera la impresión de estar quietas, colisionaban entre si y rebotaban, ejercían campos de gravitación entre ellas.. Algo caótico vamos. Y era aquí cuando los Primero y Segundo al Mando enseñaban de qué estaban hechos realmente.

Turbulencias, interferencias en las ondas de radio, fallos espontáneos en los sistemas eléctricos, sacudidas producidas por la brusquedad de los virajes.. Un infierno para muchos, pero pasó pronto.
Y lo más importante, salieron ilesos, tanto ellos como el soporte vital que era la Colosus. Dos días más tarde ya estaban entrando en la atmósfera del planetoide. Desde la altura presentaba colores verdes y parduzcos, difuminados, como si el cristal del Puente de Mando estuviera empañado y alterase su visión. 

El aterrizaje fue un proceso lento y concienzudo, toda precaución era poca si se trataba no de un lugar. sino de un mundo absolutamente desconocido. Encontraron un terreno medianamente llano en el cual pudieron echar sus cabos de atraque con facilidad y aproximarse al suelo sin percances. 

Una vez asegurados, los sensores del casco analizaron la composición del aire, los niveles de oxígeno, nitrógeno, dióxido de carbono, amoniaco, azufre.. Todos parecían aptos para que el ser humano pudiera caminar por su superficie sin problemas pulmonares, había algo más de gravedad de lo que hubieran querido.. Pero era soportable. 

" Atención a tripulantes. Nos disponemos a desembarcar. Preparen los trajes. que un grupo de biólogos desembarquen junto a los cuerpos especiales. " La voz del Primero al Mando resonó por toda la astronave gracias a la megafonia. El Primero tenía por nombre Syrus Tamae, no era mucho más viejo que yo, pero ya era el Primero de una nave de expedición como esta, de tal tamaño y al mando de una misión tan importante como poco usual y peligrosa. Yo tenía 25, y él debía de rondar los 28, 29 como mucho.. Se le consideraba uno de los nuevos genios del siglo XLI d.g.e. 

- Déjeme ir también. - Supliqué desesperada al Primero, no había aceptado el trabajo con la idea de quedarme encerrada en la Colosus durante todo el rato que durase su misión.

- Le repito que su trabajo está en la nave, Segunda. ¿Qué otros menesteres podría tratar ahí fuera? - Quiso saber él, tan distante e implacable como se decía.

- ¡No sólo soy auxiliar de vuelo estelar, también tengo formación como militar, uso de armas de fuego y por supuesto armas blancas! Además, llevo estudiando biología y química desde antes de aprender a andar. ¡Por el amor de dios, estudiaba la estructura del átomo cuando tenía diez años! ¡Se valerme por mi misma! - Exclamé dando un fuerte puñetazo sobre el panel de mandos, olvidando lo delicado que era. Syrus se quedó en un silencio casi sepulcral, temí haber disipado toda esperanza de salir con aquel arrebato de furia, pero cuan grata fue mi sorpresa cuando le oí decir que podría salir, pero debería llevar una escolta especial.. No dudaba de mis capacidades de autodefensa, pero no podía permitirse perder a un Segundo Mando.

Cuando escuché eso creí saltar de felicidad, pero contuve esa gran necesidad hasta que salí del Puente, entonces salté de pared en pared, rebotando como lo haría una pelota de goma en la Madre o en cualquier lugar con gravedad.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Brujas y otros cuentos

Hace tiempo, mucho tiempo, ocurrió un extraño suceso que ya muy pocos, o incluso nadie recuerda. Desconozco la fecha, pero puedo afirmar que no fue el año pasado, ni hace dos, ni hace diez..

¿Sabéis de esa casa que está al lado del Cementerio? En todos los pueblos hay una, más o menos alejada, pero está mas cerca que el resto.. ¿Sabéis de qué os hablo? Seguro que si. 

Como venía diciendo... hace mucho tiempo, en una de esas casas... en un pueblo pequeño, aislado del resto, rodeado en su totalidad por un frondoso bosque que pocos se aventuraban a cruzar, ocurrió algo.

¿El qué? Buena pregunta. En esa casa al lado del Cementerio, vivía una niña. No destacaba mucho, o eso te contaría cualquier otro, pero era mentira, tenía el cabello rubio, casi dorado, y cuando el sol se relflejaba en él parecía oro bruñido. Sus ojos grises eran los más expresivos que jamás verás. Podría decirse que era una chica "bonita". Pero no, esas no son las cualidades que yo quiero que recordéis..

Ella era muy inteligente. La más inteligente. Era curiosa, de naturaleza inquieta, interesante, misteriosa... Y escéptica.
Puede que ese fuera el gran problema, que no creía nada, que todo lo ponía en duda, y como muchos sabréis, eso no suele gustar.

No se ganaba el cariño del pueblo, ni siquiera el de sus padres. Claro, comprendedlo ¿qué se esperaba de ella? Que fuera buena cocinera, costurera, que resultara hábil para las tareas domésticas... Que cuando se casara, fuera una buena esposa y diera muchos hijos e hijas a su marido. Obviamente ese no era su propósito.

Alguien algún día se atrevió a decir: "¡Está poseída!" o "Es una bruja, adoradora de Belcebú, Satán, Lucifer..." Y cundió el pánico mientras la iglesia y mucha otra gente detrás del tupido velo de las creencias religiosas se frotaban las manos.

Todo esto desembocó en una caza de brujas. La joven fue perseguida y hostigada, siendole negada toda la ayuda que pidió, incluso en su propia casa. Su huida terminó en ese Cementerio que tantas veces había visto desde su ventana, y allí mismo, la apresaron. 

No tardaron mucho en reunir el material necesario y a organizarlo para proceder a su quema. "Si es bruja, no arderá y entonces la purificaremos como mandan las escrituras, de no ser así, hallará la paz en brazos de Dios.." El corazón le palpitaba con fuerza, la voz del cura del pueblo comenzó a volverse un eco vacío, y entonces.. Sucedió.

El ángel marmoleo que la observaba con una mirada lastimera tomó otra forma. También parecía un ángel, pero no como el resto, no parecía un querubín regordete te mejillas sonrosadas.

Su voz le llegó como un susurro, sensual, atrayente, cálido... " Ven con nosotros, serás bruja, serás inmortal.. " 
Creyendo ser presa de delirios debido al pánico, cerró los ojos, y negó con la cabeza, pero la voz persistió. Hasta cuatro veces escuchó esa frase antes de volver a abrir los ojos, viendo entonces que aquel ángel se había acercado más, y que acariciaba su rostro con una mano envuelta en sombras. Sucumbiendo ante Samael y sus esperanzadoras palabras aceptó tan suculento pacto.

Como si despertara de un sueño, la figura de Samael se esfumó, intercambiándose por unas largas lenguas de fuego que lamían sus piernas, quemando su piel, chamuscando su carne, haciendo que grandes lágrimas corrieran por su rostro, que a pesar de todo sonreía.

Todo el pueblo vio como la joven ardió. Y todo el mundo vio como volvió a alzarse entre las cenizas, desnuda, manchada de hollín y con la diferencia de que en su pecho había sido grabado a fuego un pentáculo. 

Renació con el nombre de Lilith. Para quien desconozca la leyenda, Lilith fue la primera mujer de Adán, antes que Eva... Esta huyó del Edén por cuenta, antes de someterse como Dios le exigía prefirió irse. 

La nueva Lilith proclamó que habían sido injustos, asesinando sin piedad a una inocente que no tenía culpa de nada, y que en nombre del Dios que tanto amaban, y en nombre de su Señor, serían ajusticiados. 

De ese pueblo solo queda la historia que os estoy contando, sin embargo, casa al lado del Cementerio, y el Cementerio mismo aún siguen en ese lugar. ¿Y cual es ese lugar? No sé... No lo recuerdo.

Ha pasado mucho tiempo desde aquello, muchas otras murieron sin necesidad de ello. Yo soy quien venga a todas y cada una de ellas.
También me encargaré de hacer pagar a aquellos que mataron en nombre de la "sagrada" Iglesia a inocentes que nada merecían más que respeto y reconocimiento.

¿Queréis saber quien soy yo? 


MAG