miércoles, 25 de marzo de 2015

Precuela: DAEVA

Lo que os traigo ahora es solo un fragmento del primer capítulo de una historia en la que llevo mi tiempo trabajando, aún le falta mucho y además, últimamente los estudios me roban más tiempo del que querría, amén de que tengo más historias en mente y en formación... La siguiente tendrá mapa propio e incluso pequeños esbozos de los personajes.

¡Espero que os guste!


Los truenos resonaban como tambores de guerra que amenazaban con partir aquel cielo plomizo en dos, aquel cielo que lloraba como nunca lo había hecho, que descargaba su inmensa tristeza sobre una tierra que, incapaz de competir contra él, se ahogaba y encharcaba.
A su vez, una criatura bramaba junto a él, llorando en mucha mayor medida, pero con una tristeza que hacía enmudecer a la del cielo llorón. Asustado, un bebé de apenas pocas horas de vida lloraba en brazos de una madre que apenas tenía fuerzas para sostenerlo en sus temblorosos brazos. La vida se escapaba entre los labios de la mujer sin que ella pudiera remediarlo, pero con palabras suaves, aún trataba de calmar a su pequeño retoño. Cada palabra por pequeña que fuera se llevaba consigo un pedazo de ese alma que era tan reclamada por los dioses. ¿Por qué se habían empeñado en alejarla de su hija? ¿Por qué su alma y no cualquier otra? ¿Qué clase de suerte era la suya, condenada a alumbrar vida y seguidamente morir?
Pero a pesar de la situación de incertidumbre acerca de la voluntad de los dioses, les rogó por lo que ellos masmás quisieran en este y otros mundos, que a cambio de su alma salvaran a la de su pequeña. Sería demasiado cruel arrebatarle la vida a una criatura que ni siquiera tenía nombre aún.  Su último aliento fue un sencillo “te quiero” para su histérica pequeña, después, cerró los ojos y no volvió a despertar.
Como ya dije, es muy poco lo que os presento, pero según coja confianza con la manera en la que está escrito y la línea que sigue,os traeré el capítulo entero. Ah, y volveré con Colosus, prometido. ¡Saludos!

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